Docentes primerizos en el aula. ¡Bienvenidos!

Todos los docentes hemos sido NOVATOS, hemos tenido un PRIMER DÍA.

Se aproxima el nuevo curso y hoy mi entrada va dedicada especialmente, y los que llevamos unos años podemos echar la vista atrás, a aquellos que comenzáis esta gran aventura y forma de vida, SER MAESTRO.

Lo primero, recordad que ya erais maestros y maestras cuando sentisteis «la llamada» para dedicaros a esta maravillosa labor de la enseñanza. Recordad que esta profesión demanda mucha pasión y emoción positiva, más allá de la necesaria formación y superar la «selección» de unos fríos exámenes que quieran decirnos que somos «aptos».

Lo segundo, muchos de vosotros estáis hoy con ese «nervio» e incertidumbre por comenzar. Lógico cuando llega un importante paso, dejar la teoría para entrar en la verdadera práctica. Los que llevamos ya unos años en esta labor, seguimos teniéndolo. Eso significa que de verdad le das la importancia que merece a tan maravilloso trabajo.

Y antes del tercer punto… todo lo anterior se cumple hoy si tenéis suerte de que os incorporen el día 1 de septiembre. En mi caso, recuerdo que me incorporaron justo el primer día de clase. Como se diría de forma castiza… «¡Eah! ¡De sopetón!». Recuerdo la importancia de la planificación para el éxito de nuestra labor. Debemos darle la importancia que requiere y, por ahorrar unos euros, no desprestigiar la importancia que estos días previos tienen. Además, es una aclimatación necesaria para comenzar de forma serena, con el control de todas las variables. Este factor es igualmente aplicable a las sustituciones de interinos.

Tercero. Todos los docentes hemos sido novatos, hemos tenido un primer día. Recuerdo mi primer día como docente… y no os lo voy a pintar perfecto… recuerdo llegar a casa y decir… «¡Yo no valgo para esto!». Un bajonazo tremendo. En la mayoría de colegios en los que he trabajado, han sido de «especial dificultad» o de «compensatoria». La mayoría de nuestros comienzos son en lugares lejanos de casa y colegios con menos demanda. Algo obvio que se presenten más dificultades, pero el aprendizaje en tu práctica docente se multiplica por dos o por tres. De hecho, suele ser el ambiente más agradecido. El segundo día, fue algo mejor. El tercero aún mejor. Y así hasta hoy, aprendiendo y mejorando cada día. Hoy no sabría dedicarme a otra cosa.

Cuarto. La actitud multiplica. Recuerda que antes que un «qué mal lo he hecho hoy» da mucho más un «¿y mañana cómo puedo mejorar o superar esta dificultad?». Recuerda apoyarte en los compañeros docentes, en su experiencia; en ese conocimiento que solo las vivencias pueden aportar y que ya te tocará a ti tener. Quizás gran parte de la culpa a esa incertidumbre sea la distancia enorme entre la formación en magisterio o grado, y la realidad de un aula. Se presenta una visión idealizada del «qué debes hacer», en ocasiones alejada de las problemáticas o realidades más cotidianas dentro de un aula. La próxima reforma educativa no puede olvidarse de ese aspecto que, en los muchos cambios que queremos afrontar, peca de olvidar la formación universitaria. ¿Para cuándo la presencia de maestros en activo en las universidades? Hace un par de años me invitaron a compartir un ratito con los próximos docentes y fue una experiencia magnífica. Recuerdo mi primer año que ni sabía exactamente en qué consistían un claustro, reunión de ciclo… sé que en algún momento de la carrera lo estudié…

Y para el quinto y último, aunque tendríamos para infinidad de puntos…. ¡DISFRUTA! Personalmente, esto lo aplico en todo en la vida. Solo tenemos una, si estás aquí es porque es lo que quieres hacer. Ahora viene el momento de disfrutar. Dentro de esos nervios, intenta mostrar calma. Prueba a sonreír cuando comiences con tus alumnos. Yo también he sido novato. Hay mucho que hacía que ojalá hubiese hecho de otra forma. Recuerdo levantar la voz para intentar controlar las situaciones disruptivas, auxiliarme en demasía del libro de texto ante mis inseguridades, agobiarme mirando la larga temporalización de contenidos, cerrar la puerta de mi aula por miedo a ser juzgado por mis errores… De eso trata la experiencia, de mejorar cada día. Disfruta, busca el vínculo emocional con tus alumnos (es un tiempo que inviertes, no que pierdes, que después hará que el aprendizaje vuele en tu aula), escúchales, dales el protagonismo y aprende junto a ellos, cambia la desmesurada memorización por la experimentación y aprendizaje cooperativo… Bueno, en el aspecto metodológico daría para otro post. Si tú disfrutas dando clases, los alumnos son los primeros en percibirlo y disfrutarán contigo.

A partir de aquí, como bien dice aquella frase hecha, «cada maestrillo con su librillo». Cada persona dotará de su personalidad a su docencia. Soy un compañero más dando humildes consejos y mi particular punto de vista.

Bienvenidos compañeros y compañeras. ¡Tenemos la mejor profesión del mundo! 

1 comentario en “Docentes primerizos en el aula. ¡Bienvenidos!

  1. Que buena reflexión Luis!! Desde aquí mucho ánimo a todos y a todas las que habéis conseguido la tan ansiada plaza o empezáis dando clase por primera vez. Enhorabuena!!

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