CREATIVIDAD DOCENTE: Y si no hay ventanas, las dibujamos.

Y si no hay ventanas, las dibujamos.

Uno de los motores más efectivos para el cambio educativo es la creatividad docente.

Siempre nos vamos a encontrar dificultades o limitación de recursos, debemos mostrar la necesidad de ellos para lograr disponer de éstos como algo normal.

Para poder hacer reales los cambios, comienza por imaginarlos. A menudo, la lógica es la cara más común del conformismo donde la valentía es el rostro del progreso. Sabemos lo que tenemos, pero no podemos ver lo que podríamos tener si no avanzamos al menos hasta vislumbrarlo.

Decía Miguel de Unamuno que » los satisfechos no aman, se duermen en la costumbre»; y los docentes debemos amar a la Educación, no dormirnos en la inamovible comodidad.

Es el corazón quien nos debe inspirar, y nuestra mente inquieta la que debe guiarnos en un aprendizaje constante. A menudo, los satisfechos te dirán que no se puede; pero cómo no vamos a provocar el cambio si son nuestros alumnos los más insatisfechos del circuito de la enseñanza.

¿Somos docentes divergentes? Divergencia es sinónimo de discrepancia, disconformidad, diferencia, desacuerdo, por lo tanto, corremos el riesgo de la incomprensión. A menudo, la mayor resistencia viene desde dentro del propio sistema que se opone con temor al cambio que pueda desplazar fuera de la zona de confort.

Tenemos un lienzo enorme frente a nosotros, dibujemos aquello que queremos. A menudo, muchos no podrán ver lo invisible hasta que demos los trazos necesarios para que todos lo vean. Inspiremos con nuestro ejemplo.

¿Nos da miedo un salto innovador? Tranquilos, es algo que ya Platón comentaba tal que «nuestras acciones fluyen de tres fuentes esenciales: deseo, emoción y conocimiento».

Y si no hay ventanas, las dibujamos.

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